Ciudad

Cómo no actuar ante una situación de peligro

Estación Los Cortijos Metro de Caracas-Venezuela.
Estación Los Cortijos Metro de Caracas-Venezuela.

Ángel de la Guarda…dulce compañía….

El espíritu nunca nos abandona. Nosotros lo pasamos por alto. Deepak Chopra

Nunca me imaginé que a parte de contar la historia, la iba a vivir. Pues bien estuve este sábado, 12 de septiembre, cerca de las 4 de la tarde en el Metro de Caracas, tomé mi camino desde la estación La California para bajarme en Chacao. Pues bien al llegar a la estación Los Cortijos todo comenzó.

No estaba sentada, sino me paré, como siempre frente a la puerta, y al abrir la puerta los gritos y caras de susto fueron impresionantes. Todo se volvió un gran caos adentro de los vagones y afuera en el anden. Por supuesto yo me uní a ello. Y salí del vagón y luego entré; y volvieron los gritos y personas corriendo, y vi a un muchacho que ocultó su rosto con su suéter y tenía un bate en la mano, me llevó por delante y vi que corría buscando a alguien.

Entré nuevamente en el vagón, y escuché que estaban buscando a un delincuente, que arriba tenían a uno que lo estaban golpeando, gente llorando, madres con bebés corrieron con horror resguardando a los más pequeños.

Ahora bien, llegó un momento en que me conecté conmigo mismo y hubo como una voz en mi interior que me dijo “siéntate y quédate tranquila”. Lo hice, seguían los gritos y la misma situación. Hasta que de repente todo se calmó.

Los comentarios fueron que se escuchó un disparo arriba cerca del metrobus (me lo dijo una niña en medio de una crisis de nervios) y la persona que lo hizo se metió al Metro, intentaba robar, pero detrás de él una turba de gente lo siguió, esa misma turba lo agarró dentro de las instalaciones. El muchacho del bate, le dio una paliza impresionante, me dijo un señor y aparte de él, jóvenes, mujeres y hombres maduros.

No voy a juzgar, las acciones de una comunidad que está cansada de este tipo de situación. Para los que estaban allí fue muy bueno esa reacción. Porque “ya estamos cansados y hay que hacerlo”. Seguí hacia mi destino, muy asustada y dando gracias a mi Yo Superior, a mi ángel de la guarda y a mis ancestros por haberme cuidado en esta terrible situación.

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